Tres claves para reconstruir un “corazón roto” – Familias Comprometidas

Tres claves para reconstruir un “corazón roto”

Según el psicólogo Guy Winch, famoso orador y autor del libro “Cómo arreglar un corazón roto” el desamor provoca un dolor emocional tal que literalmente lo sentimos también en el pecho, la garganta y el estómago, es decir, nuestro corazón si puede sentir dolor, se lastima, de hecho de ahí la expresión de “tengo el corazón roto.”

Sin embargo el Dr. Winch afirma que este dolor no solo sucede de manera visceral sino que es en el cerebro donde suceden esas respuestas dramáticas encargadas de provocar las reacciones que terminaran por traducirse en una profunda angustia.

Entender por qué sentimos, pensamos y nos comportamos como lo hacemos cuando estamos desconsolados es vital si queremos manejar nuestras respuestas para recuperarnos.

Si aprendemos a reconocer que es lo que “se mueve” en nuestro cerebro cuando el “corazón se rompe” podemos garantizar una recuperación menos lenta, evitar que el sufrimiento se prolongue demasiado. El Dr. Guy Winch nos invita a reconocer por lo menos tres de estas afecciones :

1. Un dolor emocional que se siente como dolor físico.

Distintos estudios RNM (Resonancia Magnética Nuclear)  realizados a personas descorazonadas (con el corazón roto en sentido figurado) han revelado que en ese estado se activan mecanismos similares a los del dolor físico.  En algunas pruebas el dolor emocional que experimentaron las personas se calificó como el equivalente al de una tortura, un dolor físico “casi insoportable”, lo que es más,  el dolor físico rara vez permanece en picos tan intensos en períodos prolongados y continuos en el tiempo como sucede con el dolor mental el cual puede puede durar días, semanas e incluso meses. Esta es la razón por la que un sufrimiento de este tipo puede ser extremo y debe tratarse como tal.

2. El síntoma de abstinencia.

Otros estudios RNM han encontrado que durante los estados de angustia se activan los mismos mecanismos cerebrales que en los adictos a la cocaína u opioides durante sus periodos de abstinencia, es decir, la abstinencia de amor, el desamor, la falta de amor afecta nuestra capacidad de concentración en general y de pensamiento claro y profundo.

Sabemos que de un adicto en periodo de abstencionismo poco se puede esperar, suponemos un bajo o nulo desempeño en su vida laborar y personal durante ese tiempo porque entendemos que se encuentran en un estado mental anormal. Por la misma razón tenemos que pensar en ese recorrido que hace la angustia por desamor en los mismos términos, como una licencia para  poder modificar nuestras expectativas y en consecuencia la de los demás

3. Los pensamientos recurrentes que nos mantienen atrapados.

Cuando el “corazón se rompe” rondan pensamientos dispuestos a invadir la razón una y otra vez sin previo aviso. Puede ser algo simple como la imagen mental de nuestra ex pareja, un fragmento de esa última conversación que causó una pérdida, ese recuerdo recurrente o algún otro recordatorio de eso que no “podemos quitarnos de la cabeza”. Cada vez que aparece un pensamiento así, nos interrumpe, reabre la herida, reactiva nuestro dolor emocional y desencadena los síntomas de abstinencia. Dado que los pensamientos intrusivos pueden ocurrir docenas de veces en una hora y la dimensión de cuán significativamente pueden desgastarnos, está claro por qué son parte de esa batalla a superar.

Comprender los desafíos a los que nos enfrentamos cuando nos recuperamos de una angustia es de gran ayuda, esto nos hace más compasivos con nosotros mismos, evitamos la autocrítica y la auto-culpa por saberlas  inútiles e innecesarias.  Reconocer que nuestro cerebro nos hace pensar acerca de nuestra pérdida de forma involuntaria y recurrente  puede ayudarnos a limitar el tiempo que decidimos pensar o hablar sobre estos.

Fuente/Autor: 
How to Fix a Broken Heart (TED Books) by Dr Guy Winch y su plática TED

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