El principal centro educativo es el hogar – Familias Comprometidas

El principal centro educativo es el hogar

José Fernando Calderero conversa sobre su libro “Educar no es domesticar”

 ¿Qué es para usted la educación?

 Mi definición, con la que justamente ilustro la cabecera de mi blog es “Educar es ayudar a cada ser humano a establecer y mantener vínculos valiosos con la realidad”. Ayudar no es sustituir; un padre, madre, profesor, no debe plantear la enseñanza-aprendizaje, ni la Educación, como un escultor que moldea barro, mármol. La educación ha de enfocarse a cada hijo/alumno concreto, no a ese alumno “medio” que… es una ficción estadística, ¡no existe!

Considero vínculos valiosos los que lo son para toda la Humanidad, alimentación, salud, techo, dignidad humana, la Naturaleza, etc., y los que solo tienen valor para un país, región, etnia, grupo cultural o uno mismo. Me refiero a toda “realidad” no solo la realidad objetiva, tangible, experimentable sino también la abstracta, espiritual, y subjetiva, el arte, las ideas, otras visiones y perspectivas de la vida, etc.. sin descartar la búsqueda de realidades desconocidas.

Educar no es domesticar, el título en sí mismo ya sugiere la anulación de la creatividad y pensamiento del educado ¿es un canto a la libertad, a fomentar más valores, qué encierra el concepto de domesticar?

Se domestica a los animales salvajes para que se vuelvan sumisos y obedezcan al amo. Aunque la esclavitud física puede considerarse, en términos generales, cosa del pasado, quizá la esclavitud mental, moral, intelectual no esté aún superada. Pienso que entre nosotros sigue habiendo mucho “dictador” que no tolera, no acepta, opiniones contrarias a la suya y, lo que es muchísimo peor, no tolera, no acepta a las personas que no son de “su cuerda”.

Lo que nos hace personas es precisamente la creatividad, la posibilidad de elegir respuestas libres a los distintos estímulos. Por eso, una enseñanza que estandariza haciendo que todos los alumnos aprendan las mismas cosas, al mismo tiempo, es despersonalizadora; impide que florezca el enorme potencial de cada uno. Todos perdemos con ello.

Usted ha dicho literalmente “El principal centro de educativo es la sala de estar, el modo de vivir… La familia es la que deja huella imperecedera, el ADN…”, ¿la familia se ha apartado de la educación?

Sí, se ha apartado mucho. Uno de los principales problemas actuales es la gran cantidad “de hijos huérfanos de padres viudos” (la frase no es mía, pero no recuerdo el autor) que hay.

Muchas personas, hombres o mujeres, voluntariamente o impelidos por el sistema económico centrado en el consumo frenético, la productividad, y la competitividad, como valores supremos, dedican sus mejores energías a la vida laboral, pública, social, mientras que la atención de niños y ancianos suele quedar en manos ajenas y el hogar queda desguarnecido de su fuerza constructora de humanidad.

Reitero que “el principal centro educativo es el hogar”; no digo debería ser, sino es, ya que, bien sea por imitación, por rechazo, por genética, o por dejación de funciones (que son deberes), es el ámbito que más influye en la vida de las personas.

También ha hablado de que “padecemos institucionalitis”… ¿qué opinión le merece el sistema educativo?

En la película “Cadena perpetua” el anciano bibliotecario se suicida al salir de la cárcel; no sabía vivir en un mundo no regulado como el de la prisión. El personaje interpretado por Morgan Freeman lo había predicho; dijo una vez que el anciano estaba “institucionalizado” ya que llevaba 60 años pidiendo permiso hasta para “hacer pis”.

Reconozco que me molesta el poco sentido crítico que, desde mi punto de vista, se demuestra cuando políticos, medios de comunicación, y gente “de a pie” pronuncia la palabra “Educación” de modo reduccionista, queriendo decir “enseñanza”; la Educación es algo mucho más profundo y relevante que el aprendizaje de asignaturas o profesiones. Se habla de “sistema educativo” como si la “Educación” (el desarrollo humano) pudiera sistematizarse; quieren decir “sistema escolar”.

Tengo muy mala opinión del sistema escolar que impide el desarrollo de los más capaces (y de los que no logran alcanzar los niveles mínimos) y que, tiene una fortísima tendencia a la homogeneización sin respetar las N.E.P. (Necesidades Educativas Personales). Invito a los lectores a echar una ojeada a la tesis doctoral donde presentamos este novedoso concepto.

Atesora un largo currículo como profesor, ¿qué significa para usted personalmente la enseñanza?

Un estupendo modo de ganarme la vida, y la de mi familia, ayudando a las personas en su desarrollo. Me encanta ser testigo de como los alumnos descubren ideas, planteamientos, datos, hechos, interpretaciones en las que antes no habían reparado y descubren en ellas, o con ocasión de ellas, horizontes retadores. Me ayuda mucho en mi vida personal el contacto diario con alumnos que están aprendiendo a vivir, a ser. Disfruto mucho en mis clases que… siempre se me hacen cortas.

Y siguiendo con la pregunta anterior, usted también es filósofo, ¿qué papel juega la filosofía en la sociedad actual. Hemos dejado de pensar, las nuevas tecnologías han devorado el pensamiento?

Filósofo, filósofo, no soy. El título de “doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación” que obtuve en la Universidad Complutense de Madrid se refiere más bien a las “Ciencias de la Educación”.

Desgraciadamente, se le da poca importancia a la Filosofía, a la reflexión profunda en general; priman más las habilidades de saber hacer cosas que las de aprender a pensar, a ser. A todos nos interesa mucho ser capaces de discernir lo verdadero de lo falso; lo auténtico de lo manipulado.

Las TIC no son – no deberían ser – un problema; bien usadas, como ocurre en el ámbito académico en el que me muevo, son una gran ayuda para el avance del conocimiento, la Ciencia, el Arte, la Filosofía, etc. y el desarrollo del sentido crítico; si, como desgraciadamente ocurre en muchos casos, se usan para perder el tiempo o embrutecerse la culpa no es de las TIC sino de la pobreza intelectual y vital del usuario y la poca capacidad de defenderse de las agresiones publicitarias.

¿Existe una zona de confort, de comodidad, que frena el pensamiento, la imaginación… en esta sociedad trepidante?

Indudablemente. Ahora llamamos “zona de confort” a la que desde hace milenios veníamos denominando comodidad, pereza, etc. Obviamente el ser humano necesita unas condiciones ambientales, sociales, morales, que le permitan, o no le impidan, su desarrollo, su creatividad; por debajo de los mínimos el trabajo, el pensamiento, la vida, se vuelven difíciles. Pero creo que también hay unos máximos por encima de los cuales también salimos perjudicados.

¿Qué le parece la frase “Son tiempos difíciles para los soñadores?”

Creo que es cierta si “los tiempos difíciles” incluyen la Prehistoria; bromas aparte, si se refiere a los tiempos actuales no veo porqué ahora sería más difícil soñar que en otras épocas.

¿Quién no sueña? Toda la vida ha habido soñadores. Sin sueños la vida se hace difícil; pero una cosa es soñar operativamente tratando de cumplir los sueños, al menos en parte, y otra, muy distinta, es quedarse en una estéril, y perjudicial, autocompasión.

Visita con frecuencia A Rúa, ¿cuál es la relación que mantiene con esta localidad?

Desde que en 1970 empecé a trabajar como profesor en el colegio Pablo VI y un grupo de jóvenes de mi edad me brindaron su amistad, y me presentaron a la chica que poco tiempo después fue mi mujer, mis vínculos con personas de A Rúa no ha dejado de crecer en número e intensidad. A todos nuestros hijos y nietos les encanta venir y también tienen aquí buenos amigos de su edad.

Como anécdota te diré que gran parte del libro “Educar no es domesticar” la escribí en A Rúa.

¿Qué le gustaría compartir con los lectores?

Pues, ya que me das pie, me gustaría compartir contigo y los lectores el párrafo final del “Ruego a los creadores de opinión pública” con el que acabo el libro.

Ruego que “sean los grandes aliados de los educadores para que todos juntos promovamos una auténtica educación en libertad, desde la libertad y para la libertad. Para la libertad auténtica que rompe con las cadenas que impiden a los seres humanos avanzar hacia el Bien, la Verdad y la Belleza. Educar no es domesticar.”

 


Autor: Susana Prieto (Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid)

Sobre José Fernando Calderero:  es autor, Dr. en Filosofía y Ciencias de la Educación. Licenciado  en Ciencias Químicas. Miembro del Grupo de Investigación “Educación Personalizada en la Era Digital” (EPEDIG). Profesor de “Teoría y Práctica de la Investigación Educativa” y de “Ciclos Vitales y Comunicación Familiar” Vicepresidente de la Fundación “Padres por la Excelencia, Padrex”. Presidente del Capítulo de Educación de AEDOS en la UNIR (Universidad Internacional de la Rioja). Ponente en cursos para profesores y directivos en España y América. 27 años de directivo y profesor universitario y 24 años como director y profesor de colegios e institutos de bachillerato.

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