8 claves para desarrollar la imaginación en los estudiantes – Familias Comprometidas

8 claves para desarrollar la imaginación en los estudiantes

La celebrada autora estadounidense Ursula K. Le Guin,  reconocida  por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en el año 2000 como una “leyenda viviente” por sus contribuciones a la ciencia ficción falleció en enero de este año a los 88 años. Le Guin tenía fuertes sentimientos acerca de la imaginación.

“En Estados Unidos generalmente se considera que la imaginación es algo que podría ser útil cuando el televisor está fuera de servicio”, escribió en Words Are My Matter. Pero la capacidad de imaginar es lo que impulsa toda la creatividad, permite un pensamiento claro e inspira un sentido de humanidad. “Creo que la imaginación es la herramienta más útil que posee la humanidad”, escribió.

El juego imaginativo es algo natural para los niños, pero es un hábito mental que debe ser enseñado y reforzado durante toda la vida: “Los seres humanos jóvenes necesitan ejercicios de imaginación ya que necesitan ejercitarse en todas las habilidades básicas de la vida, corporales y mentales: para el crecimiento, para la salud, para la competencia, para la alegría”, escribió Le Guin.” Esta necesidad continúa mientras la mente esté viva “.

La imaginación puede ser vital para una mente clara, pero no es algo que se enseñe o comprenda ampliamente, especialmente entre los estudiantes adultos. En un estudio de 2007 realizado a futuros maestros, el 68 por ciento dijo que creía que los estudiantes debían concentrarse en memorizar la respuesta correcta en lugar de fortalecer su imaginación. En su popular charla de TED sobre creatividad y escuelas, Sir Ken Robinson dijo que los humanos nacen con creatividad y “no nos educan a partir de esa pemisa”. Jenny Smith, quien se graduó de Millburn High School en 2013, dijo que su escuela secundaria se enfocaba principalmente en puntos de referencia académicos. “A nadie realmente le importaba tratar de desarrollar nuestra imaginación”, dijo. “Hubo un plan de estudios, y se mantuvieron firmes”.

La investigadora Wendy Ostroff, autora de “Cultivating Curiosity in K-12 Classrooms”, estudia sobre la  imaginación y curiosidad. Al igual que Robinson, Ostroff cree que muchas escuelas están organizadas de tal manera que bloquean la imaginación natural de los niños. “La escuela está muy orientada hacia los conceptos”, dijo, con divisiones entre las llamadas clases creativas como el arte y el drama y las asignaturas “reales” donde los estudiantes deben actuar. Al carecer de flexibilidad y tiempo, los docentes deben alcanzar los “resultados de aprendizaje” y seguir de cerca los planes curriculares. Los estudiantes por su lado se limitan a responder para complacer a sus maestros y obtener buenas notas perdiendo asi cualquier interés intrínseco en el tema a lo largo del camino. “Esto es lo opuesto a la imaginación y la creatividad”, dijo.

Debido a que el pensamiento imaginativo acelera la creatividad y mejora las habilidades sociales y emocionales de los estudiantes, es algo que los docentes y las escuelas deberían incluir en sus planes de estudio. Ostroff identificó ocho estrategias que los maestros pueden adoptar para alentar a los estudiantes mayores a activar su imaginación.

1. Mayor contro

Deja que los estudiantes tengan más control en el aula. Darles más poder sobre el trabajo que realizan, puede activar su curiosidad. El objetivo, dice Ostroff, es demostrarles que el aprendizaje es por y para ellos. Algunos ejemplos son: permitir que los estudiantes entreguen tareas cuando las terminen, en lugar de un día específico; ofrecer un tiempo de escritura libre o invitar a los alumnos a que decidan cómo quieren ser evaluados.

2. Búsquedas en Google

Los motores de búsqueda ofrecen muchas respuestas y esto impide que los estudiantes piensen más allá. Estos motores como Google deberían ser entonces, el comienzo del aprendizaje, no el final. En este sentido, Ostroff recomienda la siguiente actividad: pide a tus estudiantes que hagan una búsqueda de algo que les parezca muy interesante. Después, diles que hagan clic en un link que les parezca más atractivo y luego, uno más. El objetivo es que hagan un seguimiento de lo que les interesa en cada enlace, para desarrollar una conciencia del proceso que están realizando. El objetivo es que entiendan que aprender no es encontrar una única respuesta, sino profundizar en ella para llegar a otro punto. En otras palabras, lo que propone Ostroff es permitir que los alumnos “se dejen llevar” por el aprendizaje.

3. Historias colaborativas

Leer y contar historias es una forma efectiva de aprender, por eso, para despertar la imaginación, Ostroff sugiere el siguiente ejercicio de creación de historias colaborativas: escribe las primeras líneas de una historia o poema en una hoja de papel, luego pasa la hoja para que los estudiantes la continúen. Cada alumno recibirá el papel por turnos, pero sólo podrá leer la última parte del texto. Para eso, es clave doblar el papel para ocultar todas las partes que se van agregando, excepto la más reciente. Este tipo de narración improvisada, mantiene a los estudiantes activos y pensando creativamente.

4. La improvisación

La improvisación es la práctica de contar historias o tocar música sin guiones. Un ejemplo de esto es la construcción de la historia colaborativa del punto anterior. Lo más importante de la improvisación es respetar una regla fundamental: la aceptación. Esto quiere decir que en un ejercicio de improvisación siempre se deben aceptar las contribuciones, independientemente de su aleatoriedad. Este ejercicio despierta la creatividad y la espontaneidad, y si se hace sin prejuicios, libera incluso a los más introvertidos.

5. Experiencias tangibles

Lo que es difícil de entender puede tener más sentido cuando cobra vida. Por esto, Ostroff sugiere hacer cosas tan simples como salir a buscar objetos, construir cosas y ejecutar experiencias prácticas. Si esto sirve con los más pequeños, también puede tener un impacto con estudiantes más grandes.

6. Garabatos

Muchas personas hacen dibujos rápidos o garabatos mientras escuchan a alguien. Esto es normal y sobre todo, útil. Por eso, la autora recomienda que los docentes permitan que sus alumnos hagan estos garabatos y además lo incluyan en el trabajo de la clase. Esto les ayudará a estar concentrados y aumentará su interés intelectual. ¿Cómo incluir esta actividad? Puedes darles cuadernos o hojas para que hagan garabatos mientras escuchan y luego pueden hacer un análisis de dichos garabatos. Además, puedes pedir a los alumnos que seleccionen uno o más dibujos para modificarlos en un proyecto de arte. El objetivo es ser conscientes del valor de los garabatos y entender cómo a través de éstos, se mejora la imaginación y el enfoque.

7. Un consejo creativo

Ostroff propone convertir la clase en una especie de “consejo creativo” compuesto por estudiantes visionarios y expertos que crean y buscan soluciones a problemas. Puedes pedirle a tus estudiantes que recomienden personas del pasado o del presente que puedan “sentarse” en este consejo y servir como fuentes de sabiduría. La idea es utilizar ese conocimiento de manera virtual. Entonces, por ejemplo, los estudiantes pueden escoger personajes como Marie Curie y especular acerca de cómo respondería ella a un determinado problema. Este tipo de colectivo obliga a los estudiantes a comprender mejor cómo piensa otro e incluso, proporciona una especie de “tutoría imaginaria”.

8. Aligerar

“El aprendizaje no es divertido”. Ese es el mensaje que muchos estudiantes reciben a diario, especialmente los más grandes, a quienes se les recuerda a diario que tienen que ser responsables y obtener determinados resultados. Por elementos como estos, los estudiantes pierden el interés por el juego y la imaginación, reemplazando esto por la determinación de hacer bien las cosas, sin importar si el proceso es o no es divertido. Ostroff entiende que hay “normas” y planes que los profesores deben seguir, sin embargo, propone aligerar o relajar un poco esos planes de clase, improvisar y darle más voz a los estudiantes. Así, no sólo podrán liberarse de una gran carga, también lograrán que los alumnos recuperen la alegría de aprender.

Fuente:  Mindshift

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